El exministro de Defensa y exvocero de Gobierno Francisco Vidal cuestionó públicamente la conducta del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, a quien acusó de involucrarse en asuntos de política interna y de sobrepasar, a su juicio, los límites que corresponden a un representante diplomático.
Las declaraciones se produjeron en medio de una serie de intervenciones públicas del diplomático estadounidense sobre asuntos vinculados a Chile, entre ellos el estallido social de 2019 y decisiones relacionadas con integrantes del actual Gobierno.
En conversación con CNN Chile, Vidal sostuvo que le llamó especialmente la atención que Judd haya realizado cuestionamientos públicos dirigidos a autoridades del Ejecutivo.
Vidal cuestiona dichos públicos de Brandon Judd
El exsecretario de Estado afirmó que el embajador habría cuestionado públicamente a integrantes del gabinete, algo que calificó como inusual dentro de las relaciones diplomáticas.
“Hace tres semanas retó públicamente a dos ministros. No había visto nunca que un embajador rete públicamente a dos ministros”, sostuvo Vidal.
De acuerdo con su relato, los episodios involucraron a los ministros de Defensa y Agricultura. Para el exministro, este tipo de intervenciones excedería las funciones que tradicionalmente corresponden a un embajador, particularmente cuando se trata de decisiones o actuaciones de autoridades de un gobierno extranjero.
La crítica de Vidal se produce además mientras las declaraciones de Judd han generado debate en Chile respecto del papel que debe desempeñar un representante diplomático extranjero al abordar asuntos de política nacional.
“Él es embajador ante un país soberano”
Vidal planteó que Chile y Estados Unidos deben mantener una relación bilateral estrecha, pero sostuvo que esa cooperación no implica aceptar cuestionamientos que, desde su perspectiva, interfieran en decisiones que corresponden exclusivamente a las instituciones chilenas.
“Hay que decir al embajador que él es embajador ante un país soberano, libre, autónomo, que quiere tener las mejores relaciones con Estados Unidos”, afirmó.
El exministro agregó que mantener una buena relación con Washington “no significa arrodillarse”, enfatizando que el embajador estadounidense no tiene una posición jerárquica por sobre las autoridades o instituciones de Chile.
La discusión tiene una dimensión diplomática relevante. Los embajadores representan oficialmente a sus respectivos Estados ante el país receptor y mantienen canales políticos, económicos y de cooperación. Sin embargo, las relaciones diplomáticas también están sujetas al principio de respeto a la soberanía y a los asuntos internos del Estado receptor.
La discusión ocurre en medio de otros cuestionamientos a Judd
Las declaraciones de Vidal se suman a otras críticas surgidas en Chile respecto de la actuación pública de Brandon Judd, particularmente por sus comentarios sobre materias de seguridad, defensa y política nacional.
Uno de los asuntos mencionados recientemente ha sido el denominado Escudo de las Américas, iniciativa respecto de la cual Judd se refirió a la posibilidad de que Chile determine si entrega apoyo militar y a las restricciones que puedan establecer las leyes chilenas.
El debate también ha alcanzado al Congreso. El senador Manuel José Ossandón cuestionó anteriormente la gestión del diplomático y puso en duda su experiencia en materia diplomática.
Estas críticas no necesariamente representan una posición oficial del Gobierno de Chile. Hasta ahora, las declaraciones de Vidal corresponden a una evaluación política personal y deben distinguirse de una eventual respuesta institucional de la Cancillería.
Vidal pide responder con firmeza, pero sin escalar el conflicto
Pese a sus críticas, Vidal planteó que la respuesta del Ejecutivo debería ser cuidadosa. A su juicio, Chile puede marcar límites frente a declaraciones que considere inapropiadas sin transformar el episodio en una crisis diplomática con Estados Unidos.
El exministro propuso actuar con “sobriedad”, estableciendo claramente cuáles son los límites frente a intervenciones que puedan ser interpretadas como una intromisión en asuntos internos, pero evitando una escalada innecesaria.
La discusión adquiere especial relevancia por el peso de la relación entre ambos países en materias como comercio, inversión, seguridad, defensa y cooperación internacional. Por ello, cualquier tensión diplomática debe analizarse también considerando el impacto que podría tener sobre una relación bilateral que abarca múltiples áreas.
Por ahora, el foco queda puesto en cómo reaccionarán las autoridades chilenas ante las próximas declaraciones del embajador Brandon Judd y si la controversia se mantendrá en el plano político o derivará en una respuesta formal de la Cancillería chilena.


