Un tribunal de Osorno condenó al Servicio de Salud y a un recinto hospitalario al pago de $150 millones como indemnización, tras acreditarse una grave negligencia obstétrica que derivó en una histerectomía no consentida a una paciente de 28 años.
El fallo determinó que existieron errores en la atención médica durante el parto, los que tuvieron consecuencias irreversibles para la mujer.
De acuerdo con los antecedentes expuestos en el juicio, la paciente cursaba un embarazo de alto riesgo, lo que requería supervisión especializada. Sin embargo, el parto fue atendido únicamente por una matrona, sin la presencia de un ginecólogo, situación que fue considerada relevante por el tribunal.
Tras el nacimiento —que no presentó complicaciones para el recién nacido— se realizaron maniobras no indicadas para acelerar la expulsión de la placenta.
Estas acciones provocaron una inversión uterina, una complicación grave que obligó a trasladar de urgencia a la paciente a pabellón.
Cirugía de urgencia y consecuencias irreversibles
Durante la intervención quirúrgica, los médicos debieron realizar una histerectomía para salvar la vida de la mujer.
Como consecuencia, la paciente perdió la posibilidad de tener más hijos y enfrentó un proceso crítico que incluyó coma inducido, transfusiones de sangre y secuelas psicológicas.
El fallo también consideró el impacto emocional, incluyendo la imposibilidad de establecer un apego inicial con su hijo tras el parto.
La resolución judicial se basó en peritajes médicos que evidenciaron un manejo clínico inadecuado, además de inconsistencias en la ficha médica.
Durante el juicio, también se estableció la participación de una alumna en práctica sin el debido consentimiento informado de la paciente, lo que agravó la evaluación del caso.
Llamado a revisar protocolos
La abogada querellante, Roxana Carrasco, sostuvo —según declaraciones recogidas por Diario Sur Noticias— que este caso refleja la necesidad de actualizar los protocolos en urgencias obstétricas y reforzar los estándares de atención.
Asimismo, enfatizó la importancia de evitar prácticas que puedan constituir violencia obstétrica dentro del sistema de salud.
