[media-credit name=”Foto: US ARMY” align=”aligncenter” width=”976″]
Redacción BBC
En 1963, Claire Brisebois Starnes se alistó en el Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos, era una muchacha delgada de apenas 17 años de edad a quien le pedían que comiera más plátanos para subir de peso.
Seis años después, se ofreció como voluntaria para viajar al otro lado del mundo y servir en la Guerra de Vietnam.
Conocí a Claire, junto a Ruth Dewton y Jeanne Moran Gourley, ambas veteranas de Vietnam, en el Memorial a los Veteranos de Vietnam en Washington DC, también conocido como “la Pared de Vietnam” o, simplemente, The Wall (“la Pared”).
Son solo algunas de las más de 1.000 mujeres, no combatientes, que sirvieron como oficiales de línea y oficiales de administración y que fueron parte del personal alistado en el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Marina estadounidenses en Vietnam.
Claire pasó 17 años siguiendo la pista a aquellas mueres que sirvieron en la guerra -en roles que no fueran de enfermería- para escribir su libro “Women Vietnam Veterans: Our Untold Stories“ (Mujeres veteranas de Vietnam: nuestras historias no contadas).
Tras medio siglo de silencio, estas mujeres olvidadas son recordadas en esta monumental antología. Es larga, pesada, grabada con sus nombres, pero necesaria. Es la “Pared” de estas mujeres.
Claire sirvió como traductora antes de convertirse en fotoperiodista y supervisar las publicaciones del Comando de Asistencia Militar en Vietnam, Grupo de Estudios y Observaciones (MACV, por sus siglas en inglés).
“Fui allá para ver qué estaba pasando”, dice Claire. “Tenía que ir y verlo por mí misma. Vi que no eran los militares quienes estaban dirigiendo esa guerra, sino los políticos“.
Viajó con una cámara Nikon del Ejército y con su propia cámara Petri, tomando instantáneas en película Kodak en color y en blanco y negro.
En marzo de 1973 se retiraron las tropas estadounidenses y las mujeres del WAC que quedaban. Según los cálculos, unos cuatro millones de personas perdieron la vida en la Guerra de Vietnam.
Para la mayoría de los veteranos que regresaban no había un “bienvenido a casa”. Les acosaban y escupían a su llegada al aeropuerto. Y eso era solo el principio de las secuelas, que sufrirían en privado.
Pronto aprendieron a guardar silencio, especialmente las mujeres, sobre su experiencia en Vietnam.
Muchas trataron de seguir adelante con su vida, su carrera y su familia, enterrando sus cicatrices, internas y externas; vergüenza u orgullo; horror u honor; todo ello mezclado con los recuerdos de las amistades forjadas y los amores encontrados.
Y muchas murieron sin atreverse a contar que sirvieron en Vietnam.
Todas ellas creen que cambió su vida, para bien o para mal pero, indudablemente, para siempre.
Claire regresó a Estados Unidos después de cinco visitas, y con una medalla de Servicio en Vietnam con la Estrella de Plata, con una medalla de la campaña de Vietnam y con una Cruz a la Valentía de la República de Vietnam.
También trató de enterrar sus recuerdos con el trabajo, la carrera y los niños pero, al final, buscó ayuda en un grupo de terapia para veteranos de Vietnam.
Ella era la única mujer y sufrió acoso verbal por parte de sus compañeros. Trató de explicar que en Vietnam no había zonas seguras, que todo el mundo que sirvió en el Ejército estaba en combate, pero no querían escucharla.
Se fue sintiendo vergüenza, y nunca más trató de buscar ayuda.
Lee más de articulo.


