
Todo esto debido a los miles que se manifestaron el pasado domingo en Iquique en contra de la inseguridad, en una protesta que concluyó con el ataque de un grupo a un campamento de migrantes venezolanos.
Ante esto, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Eduardo Stein, ha advertido que “estos actos de violencia van en menoscabo de los Derechos Humanos”, indicaron en primera instancia.
“Es importante que las autoridades y los líderes de opinión promuevan el respeto por la diversidad, al tiempo que constituyen un apoyo tanto a las personas en movilidad como a las comunidades que generosamente las reciben”, han señalado.
Stein ha alabado la labor de comunidades como la de Iquique al abrir sus puertas “de manera incondicional” a los migrantes, “que llegan en situación de extrema solidaridad”, y ha abogado por “no dejar solas”.
En este sentido, ha llamado también a la comunidad internacional a seguir apoyando a los países de la zona que, “de manera incondicional”, han acogido a los venezolanos en estos últimos años.
Además han reconocido que la pandemia del COVID-19 ha condicionado la vida de numerosas familias en estos últimos dos años, también en términos de ingresos, y que los venezolanos “tienen la obligación de respetar las leyes y reglamentos de los países en que se encuentran”.


