EE.UU. revoca visas a funcionarios del Gobierno de Chile y abre tensión diplomática por seguridad regional
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la revocación de visas a tres funcionarios vinculados al Gobierno de Chile, en una decisión que introduce un nuevo foco de tensión en la relación bilateral.
La medida fue comunicada mediante una declaración firmada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que los sancionados habrían participado en acciones que comprometen la seguridad regional y afectan infraestructuras críticas de telecomunicaciones.
“Dirigieron, autorizaron, financiaron, prestaron apoyo significativo y/o llevaron a cabo actividades” que socavan la seguridad hemisférica, señala el documento.
Alcance de la sanción y fundamentos legales
La decisión implica la revocación de visas vigentes y la prohibición de ingreso a territorio estadounidense tanto para los funcionarios como para sus familiares directos.
Según Washington, la medida se adopta en el marco de su política de resguardo de intereses estratégicos y se fundamenta en disposiciones de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos.
Desde el Departamento de Estado indicaron que la acción busca:
- Contrarrestar amenazas a la seguridad regional
- Prevenir acciones que afecten infraestructuras críticas
- Fortalecer mecanismos de rendición de cuentas
Sin identidades confirmadas y con impacto político
Hasta ahora, no se han revelado públicamente los nombres de los funcionarios sancionados, lo que mantiene la incertidumbre sobre el alcance concreto de la medida.
El comunicado también incluyó referencias al escenario político chileno, señalando que este tipo de acciones podría afectar la evaluación internacional del actual gobierno encabezado por Gabriel Boric.
Además, Estados Unidos manifestó su disposición a continuar la cooperación en materias de seguridad con la futura administración del presidente electo José Antonio Kast.
Contexto internacional y señales diplomáticas
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos para reforzar su política de seguridad en el hemisferio, en un contexto de creciente preocupación por amenazas híbridas, ciberseguridad y estabilidad institucional en la región.