Futuro canciller Pérez Mackenna evita pronunciarse por sanción de EE.UU. a funcionarios del Gobierno de Boric
La decisión de Estados Unidos de aplicar restricciones de visado a autoridades chilenas abre un nuevo escenario en la relación bilateral, en medio de un contexto de transición política. Mientras la medida impacta directamente a integrantes del actual gobierno, el equipo del presidente electo, José Antonio Kast, ha optado por una postura de cautela institucional.
Desde la futura administración, el designado canciller Francisco Pérez Mackenna evitó emitir juicios sobre el fondo de la determinación adoptada por Washington. La señal apunta a respetar la conducción vigente de la política exterior de Chile, que continúa bajo la responsabilidad del Presidente Gabriel Boric hasta el cambio de mando.
En términos prácticos, la prioridad del equipo entrante se concentra en recopilar antecedentes. Según lo planteado, el objetivo es comprender el alcance de las sanciones, sus fundamentos y eventuales efectos tanto en las personas involucradas como en la relación diplomática entre ambos países.
El anuncio del Departamento de Estado de EE.UU. sostiene que las sanciones responden a supuestas acciones que habrían afectado la seguridad regional y la infraestructura crítica. Sin embargo, hasta ahora no se han detallado públicamente todos los antecedentes, lo que mantiene abierto el análisis político y diplomático.
Entre los nombres vinculados a la medida figuran el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, además de otras autoridades del área. Este punto instala el foco en un sector estratégico para el funcionamiento del país, especialmente en materia de conectividad y desarrollo tecnológico.
Transición y señales hacia la política exterior
En medio de este escenario, el futuro gobierno ha enfatizado su intención de fortalecer una política exterior basada en relaciones constructivas, evitando escalar el conflicto antes de asumir funciones. La estrategia apunta a proyectar estabilidad y apertura al diálogo con distintos actores internacionales.
Desde Washington, en tanto, la decisión fue enmarcada dentro de una política más amplia de resguardo de intereses estratégicos, incorporando referencias al contexto político chileno. Este elemento añade una dimensión adicional al debate, al cruzar factores diplomáticos con interpretaciones de carácter político.
Escenario abierto y seguimiento institucional
A corto plazo, el desarrollo de este caso dependerá de la entrega de mayores antecedentes y de las gestiones que puedan realizar tanto el actual como el futuro gobierno. La situación también podría influir en la agenda internacional de Chile en los próximos meses.
En ese contexto, el llamado es a mantener un análisis basado en información verificable, evitando conclusiones anticipadas mientras se clarifican los detalles de una medida que ya genera repercusiones a nivel nacional.