2026-02-08

De Finlandia a Chile: la historia de Ella Halmesaari y su experiencia viviendo en Santiago

Una joven finlandesa que llegó como estudiante de intercambio decidió radicarse en Chile. Relata diferencias culturales, clima y calidad de vida entre ambos países.

La llegada de extranjeros a Chile por estudios o trabajo suele transformarse en experiencias de intercambio cultural profundas. Ese es el caso de Ella María Halmesaari (32), una joven originaria de Helsinki, capital de Finlandia, quien decidió establecerse en Santiago tras una primera estadía académica en el país.

La historia de Ella comenzó en 2019, cuando llegó como estudiante de intercambio de ingeniería comercial por un período inicial de seis meses que luego extendió por otro semestre. Tras regresar a Europa y completar un Magíster en Sociología Económica, la experiencia en Chile dejó una impresión duradera que la motivó a volver en 2023, esta vez con la intención de quedarse por más tiempo.

Uno de los primeros desafíos fue adaptarse al idioma español en su variante chilena, un proceso que —según relata— resultó complejo al inicio, especialmente por el uso de modismos locales y palabras provenientes de la cultura mapuche. Con el tiempo, sin embargo, esa misma diversidad lingüística se transformó en parte de su aprendizaje cultural.

Motivos para quedarse en Chile

Entre las razones que influyeron en su decisión de regresar, Ella destaca el clima, la vida social y la espontaneidad cultural. A diferencia de su país de origen, donde los inviernos son largos y las temperaturas pueden descender bajo los −15 °C, en Chile encontró veranos más extensos y luminosos, además de una cultura de encuentro social que describe como más flexible y cercana.

En particular, menciona la tradición del asado, las reuniones improvisadas y la posibilidad de acceder rápidamente a paisajes naturales diversos, como la cordillera de los Andes, donde es posible practicar deportes de invierno a corta distancia de la capital.

Contrastes entre Finlandia y Chile

La experiencia también le ha permitido comparar ambos países. Finlandia, conocida en idioma finés como “Suomi”, obtuvo su independencia en 1917, y es reconocida por sus altos estándares de calidad de vida. El país posee más de 187.000 lagos, alrededor de 179.000 islas y extensos bosques que cubren cerca del 75% del territorio, lo que configura un entorno natural dominante en la vida cotidiana.

Ella describe a Helsinki como una ciudad más tranquila y menos densamente poblada que Santiago, donde la naturaleza está siempre presente. También señala que durante los meses de invierno la falta de luz solar puede afectar el estado de ánimo y el descanso, fenómeno asociado al ritmo circadiano y ampliamente estudiado en países del norte de Europa.

Finlandia ha sido catalogada en repetidas ocasiones como “el país más feliz del mundo”, reconocimiento vinculado a factores como la educación gratuita, el acceso universal a la salud pública, la seguridad ciudadana y la confianza institucional.

Según Ella, estos elementos contribuyen a una vida equilibrada entre trabajo y tiempo personal, aunque aclara que la felicidad no implica ausencia de dificultades, sino la existencia de redes sociales y políticas públicas sólidas que brindan estabilidad a la población.

Cultura finlandesa y los Moomins

Entre los símbolos culturales más conocidos de Finlandia se encuentran los Moomins, personajes creados por la ilustradora Tove Jansson, que forman parte del imaginario infantil en distintos países. Para Ella, estas historias reflejan valores presentes en la sociedad finlandesa, como la vida tranquila, la confianza social y la no discriminación.

Hoy, viviendo en Chile, la socióloga económica reconoce que su experiencia combina dos culturas distintas, donde el orden y la tranquilidad del norte de Europa conviven con la vida social y espontánea del mundo latinoamericano.

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