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BBC: ¿Cómo construir algo de valor y significado cultural que dure 10.000 años?

Cuando recientemente visité Japón, fui testigo del 66º ciclo de un ritual que empezó hace más de 13 siglos.

Roberto Molina

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Cuando recientemente visité Japón, fui testigo del 66º ciclo de un ritual que empezó hace más de 13 siglos.

Vi a la princesa heredera Masako liderar una procesión de sacerdotes sintoístas que cargaban tesoros del templo viejo al nuevo.

En Ise, desde por lo menos el siglo VII y cada 20 años, reconstruyen el gran altar Jingu con postes y madera.

Como parte del ritual sintoísta, esto no solo mantiene intacta la estructura pese a estar hecha de materiales relativamente efímeros, sino que le permite al constructor maestro del templo formar a la siguiente generación.

Un reloj para la posteridad

Durante las últimas dos décadas, he estado trabajando en The Long Now Foundation (la fundación del largo ahora) junto al científico informático Danny Hillis y un equipo de ingenieros para construir un reloj de 10.000 años de tamaño monumental como ícono del pensamiento a largo plazo.

La idea es crear una provocación lo suficientemente grande tanto en escala como en el tiempo para que, cuando nos veamos confrontada a ella, nos tengamos que implicar en nuestro futuro.

Construir una máquina para que dure 10.000 años requirió sumergirse en la historia y el presente para ver cómo perduran los artefactos.

Podemos hacer que la maquinaria del reloj sea más lenta para que no se desgaste tanto, pero ¿qué pasa con los materiales y la ubicación?

En los últimos 20 años he estudiado cómo han perdurado otras estructuras y sistemas en el tiempo, y he visitado todas las que he podido.

Algunos objetos se conservaron simplemente por estar perdidos o enterrados, algunos sobrevivieron a plena luz por su tamaño, otros experimentaron estrategias mucho más sutiles.

Pocos objetos hechos por el ser humano duran algo más que unos siglos, mucho menos milenios.

Historias, mitos, religiones, algunas instituciones así como estructuras y artefactos han durado milenios.

La mayoría de estos no fueron construidos con la intención de la longevidad extrema, sino que son accidentes de la historia.

Esfuerzos más recientes como lugares para depositar desechos nucleares, almacenes genealógicos y criptas de semillas fueron diseñados explícitamente para durar miles o incluso cientos de miles de años.

Hay una serie de lecciones que podemos aprender del pasado y el presente, desde asuntos materiales y de ingeniería hasta cuestiones ideológicas.

Hablaré sobre varias de ellas y sobre cómo han influido en nuestro trabajo en el reloj de los 10.000 años.

Objetos perdidos

Algunos de los objetos más únicos y significativos de la historia han sobrevivido no intencionadamente sino gracias a que fueron perdidos y hallados en un determinado momento.

Los pergaminos del mar Muerto, la piedra Rossetta y el mecanismo de Anticitera nunca habrían llegado a la era moderna si no se hubieran perdido antes.

El mecanismo de Anticitera ha sido especialmente interesante para mí porque también era un reloj planetario, siglos por delante de su tiempo. Fue descubierto como piezas de engranaje oxidado en los restos de un barco naufragado hace más de 2.000 años cerca de Anticitera, Grecia.

No se ha encontrado un dispositivo similar de esa era. Su manufactura, comprensión de los eventos celestiales y engranaje son notables en el sentido de que muchas de sus ideas y principios mecánicos no se volverían a ver hasta que Europa emergió de la edad oscura unos 1.300 años después.

Además, se debieron de necesitar muchas repeticiones para construir un artefacto así, por lo que es un misterio el hecho de que no tengamos otros ejemplos.

Claramente, la única razón por la que este sobrevivió es que se perdió. Pero incluso después de ser encontrado, languideció durante décadas en un almacén hasta que estudios de rayos X revelaron su verdadera complejidad y propósito como modelo astronómico.

La otra lección aprendida de nuestro proyecto del reloj de 10.000 años es que los objetos mecánicos son mucho mejores que los electrónicos como documentación.

Esta es una de las razones principales por las que estamos construyendo un gran aparato mecánico. Incluso si en 10.000 años solo sobreviven partes de él, es probable que las personas puedan determinar su propósito e incluso repararlo si es necesario.

Lugares remotos

Las ciudades pueden prosperar por más de 1.000 años, pero se renuevan cada década que pasa.

Por cada artefacto urbano que ha durado más de mil años, hay una lista innumerable de objetos destruidos por la guerra, cambios civiles o accidentes. Los lugares remotos generalmente crean mucha más oportunidad para la supervivencia a largo plazo.

Lugares espectaculares como Petra y Machu Picchu fueron preservados -casi con certeza- debido a su distancia de las ciudades.

Hace varios inviernos, viajé a la cripta mundial de almacén de semillas de Svalbard (océano Glacial Ártico), el lugar deshabitado más al norte en la Tierra.

Esta cámara acorazada se diseñó para durar más de 1.000 años como un repuesto de seguridad de las semillas de cultivo del mundo. Sin embargo, al construirlo, los diseñadores no se dieron cuenta de cómo fascinaría al mundo. No fue construido para ser visitado y tuvieron que decirles a quienes viajaban allí desde todas partes del globo que solo podían verlo por fuera.

En el caso de nuestro viaje lo planeamos para que coincidiera con una de las dos únicas veces al año que lo abren para depositar semillas.

Al firmar el libro de visitas, vi los nombres de delegaciones anteriores, que incluían personas como Jimmy Carter y Ban Ki-moon, y me di cuenta de que la lejanía del lugar hizo que fuera más interesante para el resto del mundo.

Como sede del reloj de 10.000 años hemos seleccionado un lugar en el lejano oeste, en Texas (EE.UU.), que está a horas de distancia de cualquier aeropuerto y requiere un día de senderismo para llegar a él.

Dado que el proyecto, está hecho para que las personas cambien su forma de concebir el tiempo, el lugar remoto aporta a la vez expectación y tiempo para procesar la visita, haciendo que el aislamiento sea tan crucial para sus cualidades míticas como lo es para su preservación.

Bajo tierra

Muchos de los artefactos mejor preservados probablemente pasaron la mayor parte del tiempo bajo tierra. El entorno subterráneo los protege de la luz solar y generalmente mantiene una temperatura muy estable. La subida y bajada de las temperaturas acelera la oxidación y el envejecimiento.

De hecho, cuando los fabricantes hacen pruebas de envejecimiento rápido para los materiales, lo suelen hacer mediante subidas y bajadas de la temperatura (y efectos químicos que veremos después).

Las tumbas ornamentales de Luxor, Egipto, pinturas rupestres como Lascaux en el suroeste francés, e incluso artefactos delicados como los pergaminos del mar Muerto fueron todos preservados bajo tierra durante miles de años.

No obstante, hay un serio obstáculo para el intento de preservar cosas bajo tierra: el agua.

He visitado lugares de desechos nucleares en EE.UU. y Europa, la cripta global de semillas y el Archivo Genealógico mormón, y en todos los casos están perdiendo la batalla para mantener el agua fuera.

A través de siglos y milenios, el agua siempre encuentra un camino. Los únicos casos exitosos que he visto se dan cuando se redirige el agua más que cuando se pretende bloquear.

Los antiguos arrozales de Asia son muestra de la eficacia de reconducir cuidadosamente el agua durante miles de años.

Construir el reloj de los 10.000 años bajo tierra es importante no solo para preservarlo sino también para registrar el tiempo.

Cuantos menos cambios de temperatura experimente un reloj mecánico, más preciso será.

Sin embargo, después de ver las dificultades con el agua en casi cada lugar subterráneo que he visitado, tuvimos que pensar muy cuidadosamente sobre cómo lo íbamos a hacer.

Nuestra localización bajo tierra está en una montaña para minimizar el área de drenaje que puede recolectar agua, pero todavía asumimos que el agua entrará. Para enfrentar esta eventualidad, nos aseguramos de que el agua no quedaría atrapada en ningún sitio y que podría escapar por lo más hondo del sitio.

Ya que no podemos detener el agua, podemos elegir hacia dónde redirigirla.

Materiales

Uno de los primeros científicos de materiales con los que hablé sobre cómo construir cosas que duren miles de años me dio una idea interesante: «Todo se está quemando, solo que a ritmos diferentes».

Lo que quiso decir es que lo que percibimos como envejecimiento es realmente oxidación, corrosión. Cuando nos imaginamos materiales que pueden durar miles de años, la mayoría de las personas pensamos en piedras o metales preciosos como el oro, porque no se oxidan fácilmente.

Pero incluso cuerpos humanos pueden ser preservados durante milenios si se almacenan en el entorno químico adecuado, como lo demuestran las momias de Egipto.

No hace mucho tiempo se encontró en Armenia un zapato de cuero perfectamente preservado de hace más de 5.500 años. A menudo, la longevidad de un material no depende tanto del objeto sino del entorno en el que se encuentra. En el caso del zapato de piel, estaba enterrado en una cueva y sellado en excremento de oveja, que crea el entorno anaeróbico perfecto de temperatura estable.

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BBC: Cómo tu aire acondicionado podría ayudar a salvar el planeta

Gracias a la «solución rápida» ambiental encontrada por el abogado Durwood Zaelke, el mundo podría haberse ahorrado un calentamiento adicional de medio grado celsius.

Roberto Molina

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El abogado ambientalista es el impulsor de una enmienda clave, poco conocida, a la que algunos han llegado a llamar «el acuerdo internacional más exitoso de la historia».

En una entrevista conducida por la periodista de la BBC Hannah Long-Higgins en el marco de la serie Climate Defenders, que realza la batalla de líderes contra el calentamiento global, Zaelke habla de la solución que él mismo encontró para ayudar a combatir el cambio climático.

Según este abogado, hay que darle prioridad a la rapidez de acción. Y su idea para acelerar las cosas es tu aire acondicionado.

«Podemos evitarnos hasta medio grado celsius de calentamiento«, dice, al mismo tiempo que explica que esa cifra se podría duplicar haciendo que los aires acondicionados sean aún más eficientes.

Hace tres años, el abogado logró con su plan persuadir a 197 países para que adoptaran un tratado climático en Kigali, Ruanda.

La llamada enmienda de Kigali quiere reducir gradualmente la utilización de hidrofluorocarburos (HFC), compuestos orgánicos que contienen átomos de flúor e hidrógeno y que son muy utilizados en aires acondicionados y refrigerantes.

Los HFC son considerados gases de efecto invernadero y le causan daño a la capa de ozono.

Mil millones de unidades más en una década

A medida que nuestro planeta se calienta, se necesitarán más aires acondicionados, refrigeradores y otros sistemas de enfriamiento, lo que aumentará la demanda de electricidad.

Se estima que cerca de mil millones de unidades de aire acondicionado adicionales sean instaladas en todo el mundo en los próximos 10 años.

Y para Durwood Zaelke, el reemplazo de componentes HFC por otros más amigables con el medio ambiente podría ayudarnos a reducir la subida de las temperaturas.

El abogado admite que puede que la cifra de medio grado parezca insignificante, pero recalca: «Ya hemos calentado nuestro planeta un grado hasta el momento». Y agrega que las consecuencias han sido «muy malas».

En esta lucha, la enmienda de Kigali es esencial porque exige que un nuevo tipo de refrigerante recientemente desarrollado y respetuoso con el medio ambiente sea instalado en las unidades de aire acondicionado de muchas fábricas alrededor del mundo.

Una reducción de 141 millones de toneladas métricas de CO2

Honeywell Advanced Materials es una de las empresas que fabrica esta nueva gama de refrigerantes.

Su presidente, George Koutsattes, afirma que la adopción de estos productos por una parte del mercado ya ha logrado reducir la cantidad de emisiones de dióxido de carbono en 141 millones de toneladas métricas.

«Es el equivalente de sacar 30 millones de carros de circulación», destaca.

A pesar de que la enmienda de Kigali no ha sido ratificada por el gobierno de Estados Unidos, muchas industrias en este país la están implementando.

«Si no nos apuramos, se nos va a hacer cada vez más difícil proteger nuestro planeta», insiste Zaelke.

Una razón muy personal

Para este hombre, al combatir el cambio climático no se resuelve solamente un problema sino otros relacionados con la pobreza y la paz mundial.

Sin embargo, la batalla contra el tiempo de Zaelke es mucho más personal.

«Mi casa de playa en Carolina del Sur es donde tuve mi primera cita con mi esposa y hacia el final del día ya estaba enamorado».

Su plan actual es detener el aumento del nivel del mar antes de que se hunda su casa.

«El plan b es dejar que el mar llegue y se la lleve porque no puedo venderla», confiesa.

Pero puede que el abogado haya encontrado una solución que lo ayudará a conservar su casa y los recuerdos que viven en ella.

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BBC: Por qué el fracaso no es la clave del éxito

El fracaso cotiza al alza. El discurso exitoso sobre el fracaso nos dice que hay que fracasar primero para poder conseguir después nuestros objetivos.

Roberto Molina

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EC

Desde los espacios de producción simbólica más autorizados nos bombardean cotidianamente diciendo que fracasar es algo bueno y que constituye una oportunidad, ya que de ahí surgen lecciones de vida que no obtendríamos de otro modo. Escuchamos por todas partes que la clave del éxito es el fracaso y que tocar fondo es necesario para alcanzar el cielo del éxito. Pero como Aristóteles decía del ser, el fracaso se dice de muchas maneras.

David y Luis

Hagamos un ejercicio comparativo imaginario. Pensemos en David, que estudia Administración y Dirección de Empresas y ha creado unastart-up. Vive en un barrio repleto de colegios privados, con una tasa de abandono escolar del 4 % y la renta de su familia es 150.000 euros anuales (US$165.000).

Supongamos que la innovadora empresa de David no funciona y pierde todo el dinero invertido. Una ocasión propicia para decir, como la tan popular cita de Beckett: «Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor».

Pensemos ahora en Luis, que vive en un barrio en el que sólo hay colegios públicos con recursos insuficientes, con una tasa de abandono escolar del 45 %. La renta de su familia es de 15.000 euros anuales (US$16.500). A Luis, que lleva encadenando trabajos precarios varios años, no le renuevan el contrato temporal en la empresa de reparto en la que lleva unos meses.

Es la tercera vez que le ocurre algo parecido y ha estado más tiempo en el paro que trabajando. ¿Sigue siendo propicia la ocasión para citar a Beckett?

Fracasamos solos

El discurso exitoso sobre el fracaso considera el fracaso desde una perspectiva individual. Se dice que quien fracasa al menos lo ha intentado, y que quien lo ha intentado ya ha logrado algo. El intento ya es de por sí meritorio, un éxito en algún sentido.

Pero siempre es un individuo quien lo intenta y quien fracasa. Basta con teclear «fracaso» en cualquier banco de imágenes para percatarse de que el fracaso es el del individuo. Quien fracasa es alguien en su soledad.

Ahora bien, esta retórica del fracaso olvida las circunstancias sociales y sociológicas desde donde se fracasa. Los «posibles» de David y de Luis son muy diferentes. Probablemente Luis jamás esté en condiciones de fundar una start-up.

No tiene el capital económico, cultural y social de la familia de David. No tiene el dinero, ni los conocimientos sobre el funcionamiento de una empresa, ni la «familiaridad» y el «saber tratar» adecuado con el que seducir a eventuales inversores. Sus «posibles» son muy diferentes. Sus fracasos, también.

Cambiar la retórica del fracaso

Fracasar se dice de muchas maneras, pero quizá necesitemos mayúsculas más grandes para que quede grabado a fuego que el discurso del fracaso motivacional funciona… siempre que se pueda fracasar.

A la postre, todo es una cuestión de posibles. Tener la capacidad de fracasar una, dos o tres veces y seguir perteneciendo al mismo y exitoso grupo social de referencia, eso sí es un éxito, a pesar de que se camufle tras la máscara de la retórica del fracaso.

Pierre Bourdieu, en su descripción de las clases económicamente dominantes, dice que para ellos es el dinero heredado lo que les garantiza la libertad respecto al dinero. Del mismo modo podemos decir que en los partidarios del fracaso retórico es el éxito (heredado) lo que les garantiza la libertad respecto del fracaso real. Por eso pueden fracasar, e incluso fracasar mejor.

Lo más peligroso de este discurso es que con el happy failure (fracaso feliz) se invisibilizan las razones del fracaso de los verdaderos perdedores de la sociedad, de los colectivos estigmatizados que no pueden permitirse la retórica del #fracasamejor.

Colectivos que por cuestiones de género, raza, clase o condición sexual viven de antemano en una situación marginal, «fracasada» en algún sentido y lejos de esos «posibles» o de esas formas del capital económico, cultural o social.

Colectivos a quienes la retórica del fracaso mantiene en el fracaso material en el que están y les condena a reproducirlo, pues se nos dice que quien no ha tenido éxito es porque no lo ha querido con las fuerzas necesarias, porque no ha fracasado lo suficiente.

Como se ve, la retórica del fracaso no solamente pretende explicar las desigualdades, sino que además las justifica en el orden simbólico: el verdadero fracasado sería quien no ha querido lo suficiente, no quien difícilmente podía.

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BBC: Las graves consecuencias del estallido social para la economía en Chile

En poco más de un mes, Chile parece haber dejado atrás su imagen de la «gran estrella latinoamericana».

Roberto Molina

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DW

La ola de manifestaciones pacíficas y violentas que llevaron a este país sudamericano a enfrentar la mayor crisis social en las últimas tres décadas, ha dejado desastrosas consecuencias en su «milagrosa» economía.

El jueves 14 de noviembre, antes de que se anunciara el acuerdo político para crear una nueva Constitución, el dólar en Chile marcó un récord y superó la barrera de los 800 pesos, el valor más alto en la historia del país.

Esto significó un alza cercana al 12% desde que comenzaron las protestas a mediados de octubre.

Desde entonces, la moneda ha experimentado altos y bajos, pero siempre manteniendo un valor muy por encima de lo acostumbrado, lo que afecta principalmente a las importaciones de bienes de primera necesidad (como el petróleo) y, por lo tanto, al precio final de muchísimas cosas.

«Esto tiene un impacto directo en la economía ya que se encarecerá el precio de muchos bienes de consumo importados», le dice a BBC Mundo Diego Mora, ejecutivo senior de la consultora XTB.

Los manifestantes, que no marchan con banderas de partidos políticos, tienen una larga y variada lista de demandas sociales que incluyen desde un aumento de las pensiones y del salario mínimo, hasta cambios profundos en los sistemas de salud y educación.

A la luz de los últimos acontecimientos en ciudades como Santiago o Valparaíso —donde han continuado incesantemente las protestas—, ninguna de las medidas anunciadas por el gobierno de Sebastián Piñera para hacer frente a la crisis parece calmar la furia de la calle.

En este escenario de incertidumbre, la economía es una de las más afectadas. Y, además del dólar, hay otros números que mantienen en alerta a las autoridades económicas chilenas.

Uno de ellos, es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Al respecto, tanto el ministerio de Hacienda como el Banco Central han recortado el rango de sus expectativas.

Para 2019, el gobierno señaló que habrá una disminución del crecimiento del PIB de entre 2,4%-2,9% hasta un 1,8%-2,2%, mientras que para 2020 se corrigió la estimación desde un aumento del 3-3,5% a uno entre 2%-2,5%.

El Banco Central, en tanto, publicó la Encuesta de Expectativas Económicas (un sondeo mensual que se realiza a un grupo de expertos) con resultados poco alentadores y en concordancia con las proyecciones del ministerio de Hacienda.

Antes del estallido social, el organismo que vela por la estabilidad de la moneda había hecho una estimación de crecimiento del PIB para 2019 de 2,5%, mientras que ahora solo llegó a 1,9%.

Pérdida de empleo

El bajo crecimiento, en tanto, puede traer consecuencias devastadoras para el empleo, siendo este uno de los factores que más preocupa a las autoridades chilenas.

La paralización del comercio, de los servicios, del turismo y de todo lo que tenga que ver con la «entretención» —como el rubro gastronómico—, ha supuesto un golpe económico inesperado para pequeñas y medianas empresas que no tienen una gran suma de dinero para financiarse en momentos de crisis.

El país, dicen algunos, está literalmente funcionando «a medias».

Muchas empresas han comenzado a despedir a parte de sus empleados y hoy se teme que se podrían perder hasta 300.000 empleos para fines de año.

Incluso, el presidente de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica, Juan Pablo Swett, ha dicho que, si las protestas no se detienen, podrían estar en juego hasta 500.000 puestos de trabajo.

Frente a este panorama, el fantasma de la recesión económica empieza a ganar terreno entre los analistas.

Diego Mora asegura que, en efecto, «hay nerviosismo ante una posible recesión económica». El analista financiero agrega que, si se cumplen dos trimestres consecutivos de caída del PIB, en marzo el país podría entrar al terreno recesivo.

Una idea que ni el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, ha descartado.

«No quiero engañarlos, atravesamos un momento económico delicado, la actividad económica ha tenido un frenazo constatable (…). Aquí no hay que ser doctor en economía para entenderlo: cuando un país opera a media máquina, uno no puede esperar que la producción, las ventas, los salarios, los ingresos operen con normalidad», dijo Briones el jueves 14 de noviembre.

Paralización económica

En conversación con BBC Mundo, José De Gregorio, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, asegura que el país sudamericano está viviendo una fuerte paralización económica.

«La economía chilena está en una situación extremadamente compleja, tenemos una paralización bastante masiva de la actividad. La violencia en las calles no solo ha afectado a grandes empresas, a supermercados, sino que también a toda la cadena que circula entorno a ello. Y eso está significando una caída en el empleo muy importante», explica.

En ese sentido, el también expresidente del Banco Central y exministro de Economía agrega que no es descartable que Chile llegue a sus niveles de desempleo más altos desde la década del 80, alcanzando los dos dígitos (hoy está entorno al 7%).

«La fuerte caída de la actividad económica sumada a una recuperación lenta nos pone en un escenario muy complicado, en el cual podemos terminar en alguna recesión y podríamos pasar un año completo con crecimiento negativo», explica.

A esto hay que agregar la sombra de incertidumbre que se ha instalado desde el estallido de la crisis, lo que puede traer severas consecuencias en la inversión extranjera y doméstica.

Según un reporte realizado por el centro de estudios Clapes, ligado a la Universidad Católica de Chile, el nivel de incertidumbre económica llegó a su segundo mayor registro histórico (220 puntos), lo que significa un aumento del 94% en comparación con el mismo mes el año pasado.

«La incertidumbre hace que la gente espere, que la gente deje de hacer lo que quería hacer. Y eso paraliza muchos proyectos», afirma De Gregorio.

Así, como un efecto dominó, los distintos factores de la economía del llamado «oasis» de Latinoamérica parecen estar fracturándose.

Y, hasta que las protestas no se detengan, no comenzará su lenta recuperación.

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